LAS BUENAS NUEVAS 3

Posted on feb 13, 2018

Hubo muchos que pudieron atestiguar que Jesucristo había resucitado, pues lo vieron. Continúa vivo en el cielo y puede salvar a los que por él se acercan a Dios. Debemos tener esto en mente siempre y creerlo.

 

Acuérdate de Jesucristo, del linaje de David, resucitado de los muertos conforme a mi evangelio.” 2 Timoteo 2:8.

 

El capítulo 15 de 1 Corintios trata el tema de la resurrección de Jesucristo de entre los muertos. En Hechos 1:3, Lucas escribió que Jesús “… se presentó vivo con muchas pruebas indubitables.” Las pruebas son numerosas y Pablo cita algunas indicando que Cristo “… apareció a Cefas, y después a los doce. Después apareció a más de quinientos hermanos a la vez, de los cuales muchos viven aún, y otros ya duermen. Después apareció a Jacobo; después a todos los apóstoles; y al último de todos, como a un abortivo, me apareció a mí” 1 Corintios 15:5–8. El apóstol no mencionó a todos los que vieron a Jesús resucitado, pero hizo referencia a un suficiente número para no dejar ninguna duda al respecto. No mencionó a las mujeres ni a los dos discípulos que iban a Emaús cuando Cristo se allegó a ellos. Sí, mencionó lo suficiente para comprobar la resurrección corporal del Señor Jesús y luego su ascensión al cielo.

 

Pablo dijo que Cristo fue visto por más de quinientos hermanos a la vez. Cuando él escribió la carta, aún vivían la mitad de este número, todos testigos oculares que podrían ser entrevistados con respecto a su experiencia. Sin duda, dicho testimonio sería incuestionable y la gente de aquel entones podría fácilmente desafiar a Pablo para presentar a estos testigos. Luego Pablo dijo: “Y yo mismo lo vi.” Se refería a su experiencia en el camino a Damasco cuando reconoció en aquel instante que Cristo estaba vivo, un hecho que él había negado hasta aquel momento. Pablo dio testimonio que lo vio y por esto afirmaba sin lugar a dudas que Cristo estaba vivo, resucitado, y sentado en el cielo. También le escuchó hablar su nombre. El testimonio de la Biblia con respecto a las pruebas de la resurrección es clarísimo. Los que hemos aceptado el hecho como una verdad inmutable, nos gozamos porque Cristo está vivo en los cielos y su presencia allá es nuestra garantía que en un día en el futuro, estaremos con Él. Jesús había dicho que iba a preparar el lugar para los suyos, y agregó: “Porque yo vivo, vosotros también viviréis”. Juan 14:19. Es la fe en su palabra que nos da esta confianza y es la fe en Él que hace visible a los ojos espirituales lo que es invisible al ojo físico.

 

Hay personas contumaces que afirman en privado y en público que la fe en Cristo el resucitado no tiene base. Algunos hermanos sufren burla de parte de sus compañeros por declarar su fe en Cristo Jesús. Hay diferentes argumentos que los cristianos pueden usar para decir que Cristo está vivo. Quizás el más sencillo radique en nuestra experiencia diaria, pues podemos afirmar que con Él “conversamos” cada vez que oramos. Más vale vivir la vida cristiana confesando a Cristo como Salvador antes de discutir refutando sus dichos. Como dice el texto de cabecera, “Acuérdate de Jesucristo, resucitado de los muertos…” 2 Timoteo 2:8. –daj

 

Lectura Diaria:
Números 16:41-17:13[leer]
/Proverbios 14 [leer]
/2 Pedro 1 [leer]