PRIMERA EPÍSTOLA DE JUAN 2_9 — (019)

Posted on sep 10, 2017

Si un examen de su corazón revelara que hay rencor, odio, resentimiento, o apatía para con otros mientras Ud. afirma ser hijo o hija de Dios, ¿qué dice la Biblia acerca de eso? Lea la respuesta en el texto de hoy.
“El que dice que está en la luz, y aborrece a su hermano, está todavía en tinieblas.” 1 Juan 2:9.

Muchos han escuchado del predicador llamado Gatica cuya fama reside en que predica, pero no practica. Parece que el verso 9 tiene que ver con él. Juan el apóstol ha venido disertando sobre el mandamiento antiguo de amar al prójimo. El cumplimiento de este mandamiento fue llevado al extremo y visto en el ejemplo del Señor Jesús. Es el amor que lleva a uno a sacrificarse por otro. Hay casos notables en que amigos se han tirado al agua torrentosa de un río para rescatar al compañero que lucha por no ahogarse. El amigo logra su objetivo de rescatar al otro pero luego se ve en problemas y muere. Es amor sacrificial por cierto, pero el tal no pensaba dar su vida, solamente quiso sacar al otro del peligro. El amor del Señor en ofrecerse como sacrificio es diferente en que lo hizo a propósito. “Cristo, habiendo ofrecido una vez para siempre un solo sacrificio por los pecados, se ha sentado a la diestra de Dios” Hebreos 12:10.

Los que profesan andar en la luz del evangelio deben ser caracterizados por la clase de amor que motivó al Señor Jesús a darse a sí mismo por nosotros. Decimos que la luz del amor nos ilumina, pero si al mismo tiempo aborrecemos al hermano, lo dicho es negado por lo hecho. No importa cuán claramente se pronuncie la palabra de amor o en qué idioma, si el amor no se ve en los actos, es mejor quedarse callado. Quien aborrece hace las obras de las tinieblas. El amor verdadero se ve en los actos cuando uno anda a la luz que se irradia de la voluntad y el corazón de Dios.

La vida gobernada por el amor de Dios es la que arroja la evidencia más clara que se es hijo de Él. Vivimos en un mundo oscuro donde el pecado y la ignorancia prevalecen y hacen que los habitantes se aborrecen. El seguidor de Cristo es diferente, pues anda en la luz y trata de no pecar sino actuar bondadosamente. Sin embargo, hay los que dicen que son de Cristo, pero su forma de tratar a los demás es como si les aborrecieran. Juan dice que los tales no han venido a la luz sino que siguen en las tinieblas. Conviene examinar el corazón para detectar si hay rencor, u odio, resentimiento, o apatía para con otros. Estos pecados son los que cometen los que andan en tinieblas. ¿Está usted en la luz o en las tinieblas? –daj

Lectura Diaria:
Números 19 [leer]
/Proverbios 16 [leer]
/2 Pedro 3 [leer]