El único evangelio

Posted on jul 28, 2011

Más que nunca luchamos para mantener en alto la doctrina pura del evangelio. Cada día hay menos lugares donde el evangelio puro es predicado. Si Pablo fue alarmado en su día, hay sobradas razones porque sentimos lo mismo en el día de hoy. Lea por qué.

“Estoy maravillado de que tan pronto os hayáis alejado del que os llamó por la gracia de Cristo, para seguir un evangelio diferente”. Gálatas 1:6.

Si el apóstol Pablo estuviera en el mundo hoy y escuchara los mensajes que se predican en ciertas iglesias, ¿estaría alarmado por la falta de doctrina evangélica? Al percibir las novedades que desplazan la sencillez del evangelio, ¿ocuparía lenguaje como el que usó con los hermanos en Galacia? Estaba maravillado de que en poco tiempo hubieran dejado el evangelio con el cual se convirtieron “para seguir un evangelio diferente”. Después de su saludo acostumbrado de “gracia y paz… de Dios el Padre y de nuestro Señor Jesucristo” no se refirió a nada por la cual pudiera estar agradecido. La situación de los gálatas en abandonar la sana doctrina le molestó. Después de reiterar la razón porque Cristo se había dado “a sí mismo por nuestros pecados” v.4, abruptamente menciona su preocupación.

El problema entre los gálatas no era similar al espíritu partidista de los corintios, ni fuera el tema de la flojera de los de Tesalónica que dejaron de trabajar. Su error fue peor: “hay algunos que os perturban y quieren pervertir el evangelio de Cristo” Gálatas 1:7. El problema era tan grave que llegó a exclamar: “¡Oh gálatas insensatos! ¿quién os fascinó para no obedecer a la verdad, a vosotros ante cuyos ojos Jesucristo fue ya presentado claramente entre vosotros como crucificado?” Cap. 3:1. Las iglesias en Galacia estaban expuestas a un grave error con ideas de personas que querían agregar actividades humanas como necesarias para ser estar seguro de su salvación. Querían añadir las prácticas de la ley de Moisés, o sea, un evangelio que requería obras además de lo que Cristo hizo en la cruz. Esto es lo que alarmó al apóstol.

No hay mejor definición del evangelio que la hallada en 1 Corintios 15:1-5, el único evangelio que hay. “Os declaro, hermanos, el evangelio que os he predicado, el cual también recibisteis, en el cual también perseveráis; por el cual asimismo, si retenéis la palabra que os he predicado, sois salvos,… Porque primeramente os he enseñado lo que asimismo recibí: Que CRISTO MURIÓ por nuestros pecados, conforme a las Escrituras; y que FUE SEPULTADO, y que RESUCITÓ al tercer día,… y que APARECIÓ a Cefas, y después a los doce” A los gálatas Pablo aclaró “que el evangelio anunciado por mí, no es según hombre;… sino por revelación de Jesucristo” Gálatas 1:11-12. Hoy día se escucha de varios agregados al evangelio, como tener sanidades, ver visiones, buscar al bautismo del Espíritu, hablar en lenguas, y perseverar como si mantenerse salvo dependiera del individuo. Pablo dijo a los gálatas, “que el hombre no es justificado por las obras de la ley, sino por la fe de Jesucristo,… por cuanto por las obras de la ley nadie será justificado” Gálatas 2:16. No permita que nadie le venga a sugerir que la salvación se obtiene con obras adicionales para estar seguro de su salvación. “La fe es por el oír, y el oír, por la palabra de Dios” Romanos 10:17. –daj